Evita el envejecimiento digital

La silente luz azul está en todas partes y puede causar daños en nuestra piel si no tomamos medidas sencillas como el uso de protector solar, para mitigar sus efectos y sumarse a la tendencia ProAge .

Las consecuencias de la luz azul se relacionan con el término “Digital Aging”, o  envejecimiento digital, diagnóstico que no existía hasta hace unos pocos años.

Seguramente estás leyendo este artículo desde tu móvil, o desde tu tablet. Y anoche viste TV y tus redes sociales antes de dormir. Es decir, estuviste altamente expuesto a la luz azul.

El nombre científico de la luz azul, o Blue Light, es Luz HEV (High Energy Visible), luz visible de alta energía, y se refiere a la luz de corta longitud del espectro de luces visibles. Para nuestros ojos, estamos más bien ante una luz blanca, pero que en realidad es azul, y para sorpresa de muchos, es nociva para nuestra piel si no tomamos las medidas adecuadas para protegerla. Evitarla este tipo de luces protegiéndonos es, sin duda, una actitud ProAge, afirma la Dra. Katisuka Rivera, especialista en Dermatoestética y Fotomedicina.

Problema generacional

La luz azul nos rodea durante el día de manera natural, y en estas dosis, no hay consecuencias negativas. Sin embargo las fuentes de luz de las pantallas y de los bombillos LED, emiten la luz azul de manera muy intensa, y he allí donde pueden estar las complicaciones.

En promedio, las personas, pasan durante el día, unas cinco a siete horas expuestas a esta luz desde distintas fuentes: el móvil, la tableta, el ordenador y la TV, y si trabajan en oficinas, hasta 12 horas de exposición contínua. 

“Los rayos de la luz azul están cargados de energía que penetran en profundidad en la piel, más que los rayos UV”, explica la Dra. Katisuka Rivera, quien además señala que este tipo de rayos puede dañar las células bajo la piel: “Estimulan la creación de radicales libres que pueden romper las estructuras celulares a largo plazo, y como consecuencia, disminuye la elasticidad de la piel”.

Ello ocurre principalmente en las zonas de la barbilla y los pómulos, áreas en las que se eleva el riesgo de manchas de pigmentación y pequeñas arrugas, lo que termina generando un envejecimiento prematuro de la piel. Es así que las consecuencias de la luz azul se relacionan con el término “Digital Aging”, o  envejecimiento digital, diagnóstico que no existía hasta hace unos pocos años.

Adicionalmente, refiere la especialista que una elevada o constante exposición a este espectro de luces activa los melanocitos, por lo que se incrementa la melanina cutánea. Adicionalmente, afecta a la barrera cutánea, ya que la exposición a esta radiación altera la síntesis de algunas proteínas.

Menos de 30%

Según estudios presentados en el Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), celebrado en Barcelona, España, en 2019, esto no ocurre con la luz solar, pues hasta un 30 por ciento de la radiación que el sol emite entre las nueve de la mañana y las ocho de la tarde es luz azul, pero un porcentaje no supone ningún riesgo para la salud de la piel. 

No obstante, otras fuentes como las luces LED y las pantallas de los dispositivos electrónicos, requieren atención. La razón es que un 37 por ciento de la radiación de un solo bombillo fluorescente pequeño es luz azul, y las luces LED blancas emiten un 35 por ciento de luz azul. El porcentaje de esta luz emitida por la pantalla del móvil, de una tablet o de una televisión asciende al 40 por ciento. Sumamos la luz del bombillo con la del móvil y tendremos una cifra importante de exposición a la luz azul, sin percatarnos.

Las personas que pueden ser más vulnerables a sufrir una hiper pigmentación por luz azul son aquellas que presentan un fototipo alto, ya que sus células tienden a producir más melanina; las mujeres embarazadas, y las personas que se someten a procedimientos de ‘peeling’ o procedimientos de ‘resurfacing’ en la cara, ya que su piel está más sensible.

La mejor forma de protegernos

La Dra. Katiuska Rivera explica que forma más práctica de protegerse de la luz azul es el uso rutinario y adecuado del protector solar: “Siempre sugiero a mis pacientes que vinculen la aplicación del protector solar con el cepillado dental, es decir, al menos tres veces al día, con re-aplicaciones adicionales en personas con manchas, embarazadas y que trabajen con muy alta exposición a estas luces”. 

También recomienda medidas que pueden ayudarnos a cuidar la piel y evitar este “envejecimiento digital”, tales como configurar el móvil en modo nocturno para reducir la intensidad del brillo y colocar filtros a las pantallas de los monitores de PCs y tabletas.

Asimismo, sugiere la inclusión de antioxidantes y complementos nutricionales que puedan evitar la melanogénesis, por el estrés oxidativo que ocasiona,  ya que la piel, para defenderse, comienza a producir melanocitos, como un mecanismo de defensa ante esta exposición, pero también interfiere sobre molécula que hace la piel empiece a resecarse, por ello la exposición a la luz azul propicia manchas y resequedad de la piel.

* Término utilizado por la Dra. Katiuska Rivera para definir la actitud ante la vida de las personas que no luchan contra la edad, sino que acompañan el paso del tiempo de una manera fluida, incorporando continuamente hábitos y prácticas saludables.

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